Considerada una de las obras fundamentales de la literatura en el Siglo XX, Albert Camus refleja sus pensamientos e ideas filosóficas a través de su primera novela la que te traemos en esta ocasión en formato de audiolibro.

Albert Camus nacio un 7 de noviembre de 1913 en Mondovi, ciudad ubicada en la Argelia Francesa, en la época en que el colonialismo y el imperialismo de las grandes potencias del mundo se esparcían por el territorio de los continentes con sus ejércitos y factorías. Argelia fue la colonia que permaneció más tiempo en manos de Francia, comenzando en 1830 y terminando en 1960. Camus se crió en aquella tierra africana, la cual describe en su obra como un lugar bello y apacible.

Albert Camus fue periodista, dramaturgo, novelista y filósofo, este último ámbito fue determinante para conocer su obra pues luego de vincularse con el comunismo y marxismo se alejó del pensamiento militante al ver la forma en que el Stalinismo  de manera violeta y religiosa aplico los conceptos. El escritor de El Extranjero se considera ateo, aunque más bien no niega la existencia de Dios, sino que deplora las ideologías, sea de donde sea que provengan, que hagan que las personas entiendan que la vida tiene un sentido providencial o una lógica más allá de la acción del género humano, es por lo mismo que a pesar de tener una formación y acercamiento al pensamiento de Nietzsche y una amistad profunda con Jean Paul Sartre, se decanta por una línea de pensamiento distinta denominada “Absurdísimo”, la que propugna que los esfuerzos humanos por encontrar un sentido a la vida y la existencia son vanos pues en realidad carecen de sentido, el hombre por su parte recurre a la religión, al suicidio o a la aceptación de lo absurdo para sobrevivir. El absurdísimo se disocia así del existencialismo.

EL EXTANJERO es una novela breve que representa bien las condiciones emocionales y sociales en que quedó la sociedad Europea tras el fin de la segunda guerra mundial, todo ello representado en un hombre, el Señor Mersault, su protagonista, un sujeto que se encuentra agobiado por la compresión de lo absurdo de la existencia, al nivel que hace que las cosas que para el resto de las personas parecen importantes para él sean sencillamente momentos fatuos, así es como la muerte de su madre, la que vivía en un asilo, no logró sacarle una lagrima, aunque no de maldad ni completa indiferencia, sino más bien porque ello era parte de lo que debía pasar como también sucedería con él. El desgano frente al amor y el enamoramiento trascendental, la vida, las decisiones buenas y malas o la muerte conforman el día a día de Mersault hasta que un hecho, (que no te contaremos para que puedas escuchar la obra), rompe con su rutinaria vida diaria conduciéndole a una condena a la cárcel y luego a la aleccionante guillotina en la plaza pública ante la  esperable conmoción de la prensa y la comunidad toda.

El protagonista representa el estado de ánimo del europeo sobreviviente de la guerra, habitante desesperanzado y casi aturdido por el golpe que acaba de recibir, todo para Mersault es apatía, aunque a veces logra sentir ciertas emociones, pronto la razón le hace comprender que nada es digno de mayor interés, ni siquiera retener la vida propia.

Durante el periodo entre la estadía en la cárcel y el juicio,  el hombre se sumerge en sí mismo, en cavilaciones y percepciones de lo que se dice de él y como los demás desean exhortarle, disciplinarle o evangelizarle, provocando hastió y hasta repugnancia en el hombre que enmudece y pierde la capacidad de expresar lo que realmente sucede o sucedió. La sociedad entera, representada en los administradores de justicia, los periodistas rapiñeros y el pueblo, quienes se constituyen en sus condenadores, ansiosos de ver correr sangre en la plaza pública, mientras encuentran en el silente Mersault la figura posible para recibir el castigo por haber hecho las cosas mal, casi como un chivo expiatorio de la sociedad completa.

El extranjero queda recluido de su interior, es un apátrida en su propio país, lo único que tiene es a él, nada le pertenece porque nunca le perteneció, es más bien un habitante circunstancial de todo.

Hacia el final de la obra y ya sentenciado a la pena capital, el extranjero se enfrenta al poder representado en el capellán, quien buscará entregarle la bendición y el perdón, a lo cual Camus responde con dureza y sin temblor a través de su personaje, rechazando la mano del sacerdote y revelando en este, su desprecio ante la institución religiosa, presentándola como administradora de la esperanza de la mentira del absurdo, tras ella el encuentro con el fin está solo a un paso.

Te invitamos cordialmente a escuchar este libro en el siguiente link. Quizás muchas cosas de las que expresa Camus en esta novela son una expresión de los tiempos que habitamos donde parece que el absurdo está más presente que nunca a través de caudillos e iluminados que proponen sentidos inexistentes a todo.