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Por: Javier Tobar / Abogado

Si bien el error (“él error”, porque no se le conocen otros) de Marcelo Díaz el domingo pasado nos sorprendió a todos. Pero más me ha extrañado la cantidad de gente que concurrió a votar en las elecciones primarias, tanto de la derecha conservadora como de la nueva izquierda representada por el Frente Amplio. Todo soplaba en contra. Una final soñada con la selección campeona del mundo, un equipo empoderado y recientemente triunfador ante el campeón de Europa con Cristiano y todo incluido. Domingo, día generalmente dedicado al descanso, buen panorama, asados varios y una fuerte abstención en los últimos actos de elección de cargos de elección popular no hacían sino prever un estrepitoso fracaso en el llamado a ir a votar, el que se notaría, supuestamente, en la agrupación derechista, cuyo piso eran míseros 800.000 votos.

         Pero algo pasó. No sé bien; pero pasó. ChileVamos logró que 1.417.637 chilenos concurrieran a elegir a Sebastián Piñera como su representante; menos el número que apoyó la oposición al mismo encabezada por el Senador Ossandón que obtuvo 372.011 votos, y el pálido liberalismo de Felipe Kast con 218.279 sufragios. El Frente Amplio, aunque bajo sus propias expectativas del medio millón de votos, obtuvo un glorioso número de 327.613 personas..

         Hoy todos celebran, aunque unos más que otros. Sin duda que Sebastián Piñera es el claro triunfador de esta elección primaria de la que en una irreconocible y muy poco inteligente jugada se restaron los otros candidatos de la Concertación, Nueva Mayoría o lo que sea.

         Podríamos hacer muchos ensayos numéricos: ¿Qué habría pasado si, además del Frente Amplio, Lagos, Guillier, Goic y ME-O hubieran estado en la papeleta? ¿Cuáles serían los resultados (en cuanto a número de participantes) si la primaria de Felipe Kast hubiere sido con Lily Pérez y Andrés Velasco, dejando a Ossandón y Piñera peleando solos? Hoy los números serían diferentes y las proyecciones también distintas.

         Creo que esta primaria sólo deja dos ganadores: a Piñera y al Frente Amplio, aunque con algunos matices.

         Veamos.

         Piñera tiene una labor muy compleja, que es “ponerse en la buena” con Ossandón. Puede que eso suceda nominalmente, pero los votos, como dijo el Senador, no tienen dueño. El voto de Felipe Kast (al menos una parte importante) tampoco se irá fácil con el ex Presidente. Si Piñera no supera el 45% de las preferencias en la primera vuelta, creo, la va a tener compleja. Aunque para ganar elecciones no sólo son necesarios los votos, sino que también el ánimo (tendencia del consumidor lo llaman los economistas) de los votantes, hoy por el suelo desde el lado de la Nueva Mayoría.

         Veo difícil un crecimiento tan violento del Frente Amplio. Si bien lograron algo importante, tampoco lo es tanto. Pensemos en Valparaíso. El Alcalde Sharp obtuvo en la última elección municipal 46.311 votos. Su agrupación, el Frente Amplio no superaron en la ciudad los 10.729 sufragios. Beatriz Sánchez, la ganadora, sólo alcanzó 7.314. La distancia entre el fenómeno Sharp, ciudad en la cual Sánchez hizo su cierre de campaña, y la precandidata es de apenas un 15% del total de los votos del alcalde. Algo faltó, falló o no se hizo.

         Felicitaciones a la nueva fuerza que nace; pero no desconozcan lo que Felipe Kast trajo consigo: apenas 3.069 votos lo separan, a nivel nacional, de la ganadora de la primaria del Frente Amplio. Es el momento de que los liberales prendamos la máquina, apostemos a la parlamentaria y no tengamos miedo a no tener candidato presidencial. Esta pelea no es nuestra, sí lo está en el Parlamento. Apoyar a uno u otro candidato sería, a mi juicio, un error de proporciones con quienes hemos creído en el resucitado partido de Andrés Velasco y su alianza denominada "Sentido Futuro". Sería muy poco entendible, salvo para quienes gusten del triunfo fácil, que Amplitud, por ejemplo, apoye a Piñera sin más.

         El naipe está más abierto que nunca y, al menos por mi parte, no estoy disponible para encasillarme con ninguna candidatura. Calma, análisis y buena letra. Una coalición conservadora y con ese soberbio olor que deja el triunfo holgado y una Nueva Mayoría desarmada por un grupo recién nacido no son alternativas de futuro.

         Como fuere, el Frente Amplio tuvo un voto levemente superior al de Felipe Kast, que, insisto, hubiera sido muy superior en cuanto grupo si Lily Pérez y Andrés Velasco hubieran competido. Como vengo diciendo hace rato, y aunque los electores no nos quieran tanto todavía, hay pega por hacer y rescatar a quienes pensamos en la libertad como eje y al Estado como una herramienta para ayudar a los más desprotegidos para tener una sociedad más igual y más fraterna. 

 

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