Columna y Opinión

LA OTRA VIDA PÚBLICA

todayjunio 4, 2026 41

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Por Angélica Pacheco Díaz

La calle es uno de los pocos espacios donde todavía es posible encontrarse entre desconocidos. Coincidencia con personas que piensan distinto, viven distinto y experimentan la ciudad de formas que difícilmente se comprendería en un encierro constante en burbujas y algoritmos.

La alteridad -esa capacidad humana de reconocer la existencia del otro como alguien distinto a uno mismo- se practica, y uno de sus escenarios privilegiados sigue siendo la calle.

Michel de Certeau sostenía que son los transeúntes quienes producen la ciudad mediante el acto de caminar. Cada recorrido construye significados, memorias y relaciones. Por ello, cuando una calle pierde su capacidad de encuentro y se transforma únicamente en una vía de consumo, corre el riesgo de convertirse en aquello que Marc Augé denominó  un no-lugar : espacio funcional donde se transita sin establecer vínculos, reconocimiento ni pertenencia.

Valparaíso es un lugar singular con ritos individuales y colectivos a la deriva del acto caminante; uno de ellos es el Día de los Patrimonios, momento en que familias recorren edificios históricos, juventudes participan en visitas guiadas, personas mayores comparten sus recuerdos y trabajadores del sector público y privado se convierten en mediadores culturales.

El Barrio Puerto recuperó por algunas horas su vocación de espacio compartido más allá del habitante del lugar. La Matriz recibió visitantes interesados en conocer los orígenes de la ciudad. El Mercado Puerto abrió sus puertas a tejedoras a telar de Cartagena y artistas exhibieron sus obras en el recuperado edificio. En la Bolsa de Comercio se desarrollaron experiencias de escritura intergeneracional de cartas; mientras que en el Centex, en medio de trueques de vinilos, una sencilla pregunta invitaba a reflexionar colectivamente: ¿qué canción chilena enviarías al futuro?.

Una ciudad abierta.

Curiosidad presente.

Conversaciones públicas.

Al mismo tiempo, en otro lugar de la ciudad se vivenciaba una experiencia distinta. El Barrio Almendral amaneció con vallas y dispositivos de seguridad para preparar el escenario de la cuenta pública. La tradicional Feria de Avenida Argentina fue suspendida sorprendiendo a sus asiduos visitantes, los recorridos habituales se modificaron y los transeúntes observaban el despliegue con cierta extrañeza.

La explicación no era conocida por todos ¿qué pasa? Una y otra vez, esta pregunta  rondaba entre los habitantes del barrio pues su vida cotidiana no está del todo vinculada con la agenda pública mediatizada, ni con la intensa actividad comunicacional previa, ni las columnas de opinión, ni los paneles de conversación y vocerías de actores políticos.

Paradoja de la vida pública.  Por una parte la élite informada discutía posibles anuncios, prioridades y estrategias generando narrativas que permitieran a la población un horizonte compartido; mientras las personas están preocupadas y ocupadas de sus urgencias y necesidades.

Ambas son expresiones legítimas de la vida democrática.

Pero no representan la misma experiencia sobre lo público.

La otra vida pública ocurre en las calles.

En las ferias.

En los mercados.

En los recorridos cotidianos.

En esos espacios donde las personas se reconocen como parte de una comunidad más amplia que ellas mismas.

Esta semana la discusión continuará en el Senado. Los analistas seguirán interpretando el discurso presidencial. Los medios buscarán nuevas lecturas, nuevas controversias y nuevas explicaciones sobre lo que quiso decir o dejó de decir el mandatario.

Mientras tanto, la feria volverá a instalarse.

Los vecinos volverán a encontrarse con sus caseros.

La ciudad recuperará sus recorridos habituales.

¿Será que en medio de este enjambre de interpretaciones logra abrirse paso una preocupación mucho más concreta: la desocupación femenina, que en la Región de Valparaíso supera el 10% y que entre mujeres jóvenes alcanza cifras cercanas al 30% a nivel nacional?

Detrás de esos números existen proyectos de vida suspendidos, decisiones familiares postergadas, trayectorias laborales fragmentadas y una creciente incertidumbre respecto del futuro.

Tal vez allí se encuentre una de las interrogantes públicas más importantes de nuestro momento.

No si el discurso sorprendió o no sorprendió.

No si faltó una frase memorable.

No si los analistas coinciden en su interpretación.

Sino cuáles son las estrategias, planes y acciones para abordar este escenario que no es más que la punta de un iceberg. 

Angélica Pacheco Díaz
Periodista. Doctora en Comunicación Cultural e Identidad. Magíster en Ciencias Políticas.

Escrito por Francisco Marambio

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