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EL «REPOSITORIO DE SILLAS» CONTRA EL PÁNICO, SNOOP DOGG CON ÉBOLA Y EL ÚLTIMO HÉROE DE LAS ANTENAS EN CIUDAD ABIERTA

todayagosto 22, 2026 9

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La mañana del martes 11 de agosto de 2026 arrancó con un Valparaíso un pelín menos helado, prometiendo una máxima de 14°C y un cielo azul que tímidamente se asomaba tras la nubosidad matinal. En la mesa de Ritoque FM, Francisco Marambio y Nicolás Argyros encendieron los micrófonos listos para una transmisión que transitó con total fluidez entre traumas infantiles, celebraciones accidentadas y contingencia apocalíptica. La gran pauta del día comenzó con la ambiciosa planificación del primer aniversario del primer bloque de Ciudad Abierta para octubre, un hito histórico para la dupla considerando que su proyecto anterior, el programa «Pandemia», duró apenas dos tristes episodios antes de desaparecer de la faz de la tierra. Sin embargo, la celebración desató las peores pesadillas psicológicas de Nicolás. Aquejado por una repentina agorafobia (que rápidamente derivó en un hilarante debate sobre la arachnophobia y la posibilidad de discriminar a un «araño homosexual»), Nicolás confesó su pánico al escenario público: le aterra tanto el «síndrome de la butaca vacía» que le provocaría un pozo depresivo, como un local repleto que le gatillaría un ataque de pánico. Para salvar la cita, Marambio propuso buscar un café con un «repositorio de sillas» para ir sacándolas o guardándolas según la afluencia de público, mientras la fiel auditora Cata Quinta Costa sugerió que Nicolás asista usando un casco de robot con luces al estilo Daft Punk para evitar las miradas juzgadoras.

Este pánico al respetable llevó a Marambio a desclasificar su propia y precoz historia artística. Con apenas cuatro años, Francisco debutó en el patio de su antigua casa tocando una guitarra de lata y cantando a todo pulmón los éxitos del Negro Piñera —en la época en que el «Negro» vestía de blanco, estaba flaco y sobrio—. Aunque los vecinos se agolpaban para verlo, su carrera teatral posterior sufrió el rigor de la memorización escolar; Marambio recordó con amargura cómo se le olvidaban las poesías en los actos debido a la crueldad de los niños y, sobre todo, de los abuelos, lo que terminó moldeando su actual amor por la improvisación en vivo, una técnica que le permitió pararse con total soltura frente a más de 35.000 personas en el Rocódromo junto a Kano.

La jornada también estuvo marcada por un doble cumpleaños ritoquero de alta tensión logística. Celebraron las vidas de Pamela Miranda Veas, la ruda productora metalera de la radio, y de Carla Bozzi («Carlabo»), descrita como la mismísima ventrícula derecha del corazón de Ciudad Abierta. El desastre ocurrió cuando Nicolás, encargado de comprar las flores de regalo con el dinero que Marambio le envió, terminó comprando chuletas de cerdo —sabiendo que ninguna de las cumpleañeras come cerdo— y botellas de alcohol que él mismo terminó bebiéndose tras «tropezarse en el camino». Excusando su fechoría, Argyros culpó a la resaca del cumpleaños de Alfredo Lewin celebrado el día anterior. A pesar de la traición de las flores, el asado cumpleañero de Carla Bozzi sigue en pie para el sábado, cita a la que Nicolás prometió asistir con el hambre de un perro callejero comiendo de lado. Entre saludos, la dupla rindió un épico tributo a Angelito, el técnico de la radio, a quien imaginaron subiendo un cerro indómito a pelo de caballo como un Mel Gibson de TEMU en Braveheart, mostrando un torso trabajado de gimnasio con «tetilla rosada» al viento, pero sin perder jamás su banano técnico al costado para salvar antenas y transmisiones.

En el plano musical y conmemorando el Día Mundial del Hip Hop, los locutores analizaron la mística de sus exponentes. Mientras Marambio admitía su debilidad por los poperos MC Hammer y Will Smith, Nicolás desmenuzó la figura de Snoop Dogg. Alabó su capacidad para transformar el hip hop de un campo de batalla violento a una fiesta bailable, pero le cobró una divertida deuda histórica a nivel continental: el día en que Snoop Dogg canceló su show en el Lollapalooza de Sudamérica porque, estando presumiblemente muy volado, confundió geográficamente nuestro continente con África y se bajó del cartel por miedo a contagiarse de Ébola, obligando a Brandon Flowers de The Killers a salir de suplente a salvar el festival.

Finalmente, el tradicional «Martes Apocalíptico» golpeó la pauta con dos impactantes informaciones. Primero, el devastador terremoto de magnitud 7.4 en Colombia ocurrido el lunes a 110 kilómetros de profundidad. Con el epicentro en San José del Palmar, Chocó, la onda destructiva azotó con fuerza la zona cafetera, especialmente la ciudad de Pereira, que decretó toque de queda y suspensión de clases con un saldo de más de 130 fallecidos y personas atrapadas en el megacable. Marambio empatizó con el flamante presidente colombiano Abelardo de las Prielas, quien debió asumir el cargo el pasado viernes en medio de la catámetro, tras la caída de Sebastián Piñera tras el sismo de 2010 en Chile, noche en la que Tito el Bambino cantaba en Viña antes de que «la ola se lo llevara para siempre». El bloque cerró en el plano policial chileno con la condena a presidio perpetuo calificado para José Pérez Fuentealba, el temido «Psicópata de Facebook», quien cometió al menos 66 delitos sexuales contra 47 víctimas mediante perfiles falsos donde fingía ser masoterapeuta para extorsionar a mujeres y menores. Para despedir la mañana, la radio regaló entradas para el show de Cerati Experience en Trotamundos recordando el legado de Gustavo Cerati en su natalicio número 67, musicalizando el fin del bloque con la tremenda canción «Raíz» y el clásico «So What’cha Want» de los Beastie Boys.

Escrito por Francisco Marambio

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