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[VIBRA CON CARLA 179: EL ALTO PRECIO DEL AZÚCAR EN LAS AULAS CHILENAS.

todayagosto 21, 2026 4

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El retorno de la psicóloga experta Constanza «Coni» Uribe al estudio de Ritoque FM propició un reencuentro cargado de afecto femenino y reflexiones profundas junto a la nutricionista y psiconutricionista Carla Novoa y el co-conductor Francisco Marambio. En este capítulo 179 de Vibra con Carla, la mesa de conversación abordó una de las problemáticas más invisibilizadas pero determinantes de la realidad escolar chilena: la alimentación en las aulas de clases y el impacto directo que esta tiene sobre las emociones, la imagen corporal y el rendimiento de niños y adolescentes. Con una mirada que fusiona la psicología y la nutrición, las especialistas desmitificaron la idea de que comer de forma saludable representa un costo económico inalcanzable, señalando que la verdadera falla radica en la falta de tiempo de los padres y en la excesiva delegación de la crianza en la industria de alimentos ultraprocesados, cuyos intereses financieros priorizan la rentabilidad por sobre el bienestar biológico de los más jóvenes.

Uno de los puntos más agudos del debate giró en torno a la analogía del «desayuno etílico», acuñada por Constanza Uribe para ilustrar los efectos de las dietas altas en azúcares refinadas en las primeras horas de la mañana. La especialista explicó que comenzar la jornada escolar de un menor con un menú compuesto por leche azucarada y un pastelillo procesado (como un Chockman) equivale metabólicamente a entregarle una avalancha de casi 70 gramos de azúcar, superando con creces la dosis máxima recomendada para un adulto sano, que se sitúa en un límite de 12,5 gramos de fructosa diaria. Este shock, comparable al impacto que tendría el consumo de una botella de vino en un organismo adulto antes de entrar a trabajar, no solo desata niveles alarmantes de cortisol sino que gatilla una posterior caída abrupta de glucosa en la sangre. Este vaivén químico secuestra la atención del estudiante, obsesionando al cerebro con la necesidad de comer de nuevo para compensar la baja de energía y provocando, en última instancia, un rendimiento escolar deficiente y síntomas agudos de irritabilidad, ansiedad o fatiga.

En contraste con las tradicionales dietas restrictivas, las cuales las profesionales declararon obsoletas y altamente riesgosas por el peligro de desencadenar trastornos de la conducta alimentaria (TCA), Carla Novoa compartió el caso de su hija Mía, de 10 años, como un ejemplo de autorregulación consciente. Al comprender que el rendimiento diario depende del tipo de combustible que ingresa al organismo, la menor optó por reemplazar el pan matutino por huevos revueltos y leche cultivada proteica, logrando una saciedad prolongada y estable. Novoa utilizó la metáfora de la construcción en un país sísmico como Chile, cuestionando si preferiríamos edificar nuestro cuerpo con hormigón armado o con materiales débiles y de descarte, reforzando la idea de que nutrientes de alta calidad, como las grasas saludables provenientes de la palta, el huevo o el aceite de oliva, son fundamentales en una etapa donde el cerebro continúa desarrollándose de manera activa hasta pasados los 20 años.

Finalmente, las conductoras profundizaron en la estrecha relación entre la salud del intestino y la estabilidad emocional, un vínculo estrechamente ligado a la microbiota intestinal, que es responsable de la secreción del 90% de la serotonina en el cuerpo. Coni Uribe advirtió que una de las consecuencias de una dieta poco variada y desprovista de alimentos naturales es el daño a este «césped» interno, volviendo a los niños más sensibles, irritables y propensos a la depresión. Este deterioro biológico ha llevado a que las especialistas sospechen que la actual alarma por las altas tasas de déficit atencional y autismo en las aulas chilenas no responde necesariamente a una patología genética masiva, sino a una sintomatología severa derivada directamente de la forma en que se alimentan los menores. La invitación final del programa fue a abandonar las comparaciones familiares y a guiar a los niños a elegir conscientemente en base al ejemplo y criterio del adulto, entendiendo que cada comida es una inversión directa en su adultez

Escrito por Francisco Marambio

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