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Ritoque FM On Line Sonidos Eternos
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RITOQUE SÓNICA 002: JULIO PRESAS & CARLOS VÁSQUEZ SAVINA
En una helada mañana de miércoles 12 de agosto de 2026, mientras el mundo conmemoraba el Día Internacional de la Juventud, Francisco Marambio y Nicolás Argyros encendieron los micrófonos de Ritoque FM para dar paso a una transmisión sencillamente delirante. El inicio del programa estuvo marcado por un retraso paranormal que Marambio intentó justificar revelando que sufrió una anomalía espacio-temporal a bordo de la locomoción colectiva. Tras quedarse profundamente dormido en la micro, despertó casi en el puerto, donde decidió bajarse en Plaza Sotomayor para comerse un completo y de paso criticar con furia el sacrilegio santiaguino de colocar la palta abajo del tomate. Tras una breve charla callejera con Thelmo Aguilar, volvió a subirse a la micro con la noble intención de llegar a la radio, pero el sueño lo venció de nuevo y terminó despertando misteriosamente en su propio hogar. Marambio llegó al estudio con cuatro kilos menos de pura rabia acumulada, un humor tan diabólico que Nicolás comparó con el de un dictador sin tabaco, y el recuerdo vergonzoso de aquella vez que el ex-reality «Leche» se subió a su colectivo en Quillota solo para pedirle que le pagara el pasaje.

La mística digital y los fracasos comerciales de la juventud se tomaron el resto de la pauta. Los locutores comentaron entre risas cómo el Facebook de Ritoque FM colapsó con miles de tiernos y devotos «Amén» de señoras como Verónica y Angélica Susana, quienes cayeron ante un burdo fotomontaje del Papa en la Plaza Victoria creado por el humorista Cristian Zúñiga. Mientras el post se llenaba de likes, los vecinos del puerto discutían si la plaza debía tener juegos infantiles o skates fumando marihuana, y la cuenta «La yegua negra» coronaba el surrealismo con un enigmático «666». Inspirado por esta ingenuidad, Francisco desclasificó el tierno desastre de su juventud: «Michigan Frog», una fallida pyme para exportar ancas de rana a Francia junto a su socio Guillermo Reyes. El negocio, que ya tenía el logo diseñado, quebró antes de empezar porque el padre de Francisco lo desarmó con una sola y piadosa pregunta: «Hijo, ¿pero tú vas a ser capaz de matar a una rana?». El exceso de compasión liquidó el imperio batracio, un tierno destino que años después se repitió con un frustrado criadero de codornices.
Para cerrar un capítulo de antología, el dúo desmenuzó la cruda pauta nacional y regional con su habitual dosis de acidez. Analizaron la destitución de la Seremi de Salud de Los Lagos, Evelyn Brintrup, conocida en los pasillos ministeriales como la «Seremi de los quesitos» por promocionar los quesos de su propia marca («Futuro Cup») en Instagram mientras clausuraba y decomisaba los productos de sus competidores, una jugada idéntica al Gordo Tony saboteando pretzels en Los Simpson. En la vereda local, comentaron el derrumbe del muro en la transitada Avenida España, un caos vial donde las promesas oficiales de habilitar una pista exclusiva hacia Viña del Mar fueron desenmascaradas en vivo como una absoluta fake news por el fiel auditor JP, quien confirmó que todas las vías seguían completamente bloqueadas. El programa concluyó rememorando el melancólico viaje solitario de Nicolás a Chiloé comiendo milcao bajo un diluvio eterno, celebrando el Día del Vinilo con «Let Me Roll It» de Wings, y regalando entradas para ver a Lala en Trotamundo mientras actualizaban la codiciada lista de invitados para la fiesta de octubre.
Escrito por Francisco Marambio
Implementado por alejandrocosta.cl